Ministerio de Ciencia e Innovación

8M: investigadoras del CIBER debaten en la UA sobre retos y avances de la incorporación de la perspectiva de género en la investigación en salud

Las investigadoras, de izquierda a derecha: Rosa Noguera, Guadalupe Molinari, Natalia Marín Muedra y Patrycja Klimczak y Diana Gil
CIBER | jueves, 5 de marzo de 2026

El cerebro de un hombre y el de una mujer no responden igual ante el estrés, y el riesgo de cáncer infantil puede empezar a fraguarse por el estrés social que sufre una mujer durante su embarazo. Sin embargo, durante décadas, la ciencia ha utilizado a menudo un modelo único (el masculino) para investigar enfermedades que nos afectan a todos y a todas. Este sesgo no solo limita nuestro conocimiento científico, sino que compromete la precisión médica y la seguridad de las y los pacientes.

Bajo esta premisa, la Universidad de Alicante (UA) ha acogido con motivo del próximo Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) la Mesa Redonda CIBER “Perspectivas de Género en Biomedicina: diferenciarnos en investigación para igualarnos en salud”. El encuentro entre científicas y estudiantes, organizado por el Centro de investigación Biomédica en Red en colaboración con la UA, ha destacado la importancia de incorporar la perspectiva de género en todas las fases de la investigación en salud como base para avanzar hacia la equidad sanitaria.

El acto ha sido inaugurado por Rocio Juliá, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UA y Carmen Vives, vicerrectora de Igualdad, Inclusión y Responsabilidad de la UA e investigadora del área CIBERESP, quienes subrayaron el compromiso de la institución con una investigación biomédica rigurosa, inclusiva y socialmente responsable.

Carmen Vives ha señalado la importancia de “dar a conocer y reconocer las trayectorias de mujeres investigadoras excelentes en diferentes enfermedades, pero también el potencial de estos encuentros para visibilizar cómo se hace buena investigación aplicando el enfoque de género en las distintas disciplinas”.

La mesa ha sido moderada por Diana Gil, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UA e investigadora del CIBERESP, quien destacó que “integrar la perspectiva de género en la investigación biomédica no es solo una cuestión de justicia social, sino una exigencia científica para mejorar la calidad del conocimiento y los resultados en salud”.

Cuatro miradas científicas para una biomedicina más equitativa

Durante la sesión, cuatro investigadoras del CIBER presentaron evidencias recientes que muestran cómo ignorar las diferencias de sexo y género genera sesgos relevantes en la investigación y limita la eficacia de las intervenciones sanitarias.

La neurocientífica Patrycja Klimczak del área de Salud Mental del CIBER (CIBERSAM) y de la Universidad de Valencia – INCLIVA expuso cómo el estrés modifica de forma diferente en modelos de ratones las estructuras cerebrales en machos y hembras, alertando sobre las consecuencias de haber ignorado históricamente la biología femenina en la investigación preclínica en salud mental. La investigadora apunta que “en ciencia básica todavía hay limitaciones a la hora de incluir ambos sexos en la investigación: requiere más recursos, más financiación y mayor complejidad. No obstante, si no se incluyen estaremos construyendo un mapa incompleto que redundará en peores diagnósticos o tratamientos”. La doctora añade también la necesidad de justificar en aquellos estudios donde no se han incluido ambos sexos, sobre todo si se sacan conclusiones.

Desde el ámbito de la epidemiología y la salud pública, Natalia Marín Muedra (CIBERESP, FISABIO) presentó un estudio sobre la prevención del cáncer de cérvix en mujeres de mediana edad de distintos estratos socioeconómicos, destacando la vulnerabilidad social como factor clave en el aumento de la infección por virus del papiloma humano (VPH). “En los últimos años hemos visto un aumento de casos de infección por VPH en mujeres de mediana edad, que puede estar motivado por la composición de la microbiota vaginal, pero también por otros factores no biológicos o porque el sistema inmune se debilita en estas edades” explica la investigadora.

En su investigación Natalia Marín y el equipo del CIBERESP ponen el foco en las desigualdades y la necesidad de implantar un cribado poblacional donde se registren también qué personas participan. Asimismo, también ha destacado la importancia de la prevención, la promoción de la vacunación y la identificación de los factores socioeconómicos a la hora de identificar las desigualdades en salud.

“En nuestro caso no incluir la perspectiva de género no era una opción, sin embargo, es destacable cómo todo está conectado con diferentes ejes de desigualdad” señaló la investigadora.  

Por su parte, la catedrática Rosa Noguera del área de Cáncer del CIBER (CIBERONC) y de la Universitat de València e INCLIVA analizó la relación entre el estrés durante el embarazo, condicionado por factores sociales y de género. Así como, el riesgo de tumores pediátricos neuroblásticos, resaltando la importancia de incorporar esta perspectiva para mejorar los tratamientos.

Existe una relación entre el estrés y el neuroblastoma que lo hemos estudiado en mujeres embarazadas que han sufrido eventos de estrés” explicaba la doctora Noguera. Para la catedrática “la recogida de datos en las historias clínicas es clave y en ella deben participar y colaborar oncopediatras, obstetras y también epidemiólogos, expertos en ciencias sociales…”

“Hemos visto que, en el cáncer infantil, los factores de riesgo biológicos se unen a los socioculturales, violencia género, precariedad laboral, sobrecarga de cuidados… esos determinantes van a ser muy importantes en algunas mujeres en el estrés” señalaba la Dra. Noguera. La investigadora ha destacado, además, el papel de la representación de la sociedad y la participación ciudadana en la recogida de datos.

La mesa se completó con la intervención de Guadalupe Molinari Conde, del área de Fisiopatología de la Nutrición y la Obesidad (CIBEROBN) y la Universitat de València, quien mostró, a través del caso de la imagen corporal, cómo el género actúa como un factor estructural en el malestar psicológico y cómo su integración mejora tanto la calidad de la investigación como la eficacia de las intervenciones psicológicas.

Entendemos el género como una construcción social que influye en la relación que tenemos con el cuerpo y con la salud” exponía la investigadora del CIBEROBN, que añadía que “la imagen corporal no es solo una preocupación estética, sino que es un proceso psicológico complejo que influye directamente en hábitos saludables, actividad física, búsqueda de asistencia sanitaria, etc.”

Desde su trabajo de construcción de imagen corporal en positivo, en la intersección entre la psicología, la obesidad y nutrición y la salud, apuntó cómo “las mujeres están mucho más expuestas a las presiones estéticas, desde etapas muy tempranas y si ignoramos estas presiones construimos modelos incompletos”.

Molinari señaló la necesidad de más formación en perspectiva de género en investigación y de seguir dialogando y debatiendo, pero apuntó que algo se avanza cuando ya en las solicitudes de proyectos se pide indicar cómo se va a incorporar esta perspectiva en todo el proceso de investigación.

Debate y transferencia a la sociedad

El encuentro incluyó un debate entre las ponentes y un turno abierto al público, orientado a reflexionar sobre los principales sesgos de género aún presentes en la investigación en salud, las barreras institucionales y metodológicas para superarlos y el papel de la ciencia en la generación de cambios reales en la sociedad.

Las conclusiones fueron presentadas por Carmen Vives, vicerrectora de Igualdad, Inclusión y Responsabilidad Social de la Universidad de Alicante e investigadora del CIBERESP, quien reiteró la necesidad de formar a los equipos de investigación en perspectiva de género para mejorar la calidad de la investigación. “La investigación con perspectiva de género tiene el potencial de alcanzar resultados más útiles para la población. Es tan básico que parece increíble que no siempre se haga” denunció la vicerrectora.

Antes de cerrar el acto, Carmen Vives repasó algunas claves comentadas en la mesa redonda, como la necesidad de considerar a las mujeres, pero también sus circunstancias sociales e insistió en cómo “tener en cuenta que la construcción social de género influye en la salud y en los problemas de salud nos puede ayudar a promover factores protectores”.  

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